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JOHN: Bueno, comenzaremos aquí con Rick McLean en esa fila, y dame tu nombre y luego tu pregunta.

AUDIENCIA: Sí. Mi nombre es Stan. Y, primero que nada, estoy muy agradecido por su enseñanza.

JOHN: Gracias, Stan.

AUDIENCIA: Y mi pregunta es, con todos los tiroteos masivos y las personas sin hogar y una cultura que cree que los hombres pueden quedar embarazados, vivimos en un mundo loco. Y tengo familiares en mi familia que tienen enfermedades mentales. Así que fui a la Biblia para tratar de encontrar alguna guía, y descubro que, dice muy poco. Lo único que encontré fue en el capítulo 8 de Lucas, cuando Cristo está lidiando con el hombre demoníaco que vive en las tumbas, y dice, usted sabe, Cristo echó fuera a los demonios, y luego dice: “y entonces estaba en su sano juicio”. Así que supongo que mi pregunta es: ¿Todas las enfermedades mentales tienen un componente demoníaco, o existe tal cosa como simplemente una enfermedad mental? Y si es así, ¿por qué Cristo nunca sanó a alguien que tenía una enfermedad mental, aparte de la actividad demoníaca?

JOHN: Muy buena pregunta. Permíteme ver si puedo abordarla de esta manera: Cada persona sin Dios está en una condición mental desesperada. No significa que sus facultades racionales no estén funcionando, pero sí significa que están en el reino de las tinieblas, ¿verdad?

Significa que están bajo el poder del príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Así que tenemos que entender que cualquier persona que no sea creyente está operando en cierto sentido con una influencia demoníaca. Puede ser externa, que les llega a través de la cultura, pero hay algo en ellos, en su corrupción, en su condición caída, en su perversión natural, que los engaña.

“El corazón es engañoso, más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. Incluso el profeta Jeremías dice que es difícil entender el corazón. Es difícil de entender. El corazón es difícil diagnosticar en qué medida alguien está funcionando bajo la influencia directa o indirecta de Satanás, y en qué medida es simplemente la carne que ha encontrado un camino de perversión y sigue esa perversión.

Hubo un sentido arraigado de que las personas que estaban fuera de control necesitaban ser cuidadas en nuestra cultura; y esos eran los días en que teníamos instituciones mentales, y las personas eran ingresadas en esas instituciones por su propia seguridad y por la seguridad de los demás. Todo eso ha desaparecido. Había, por ejemplo, en el estado de California, un grupo completo de instituciones mentales donde se reunía a las personas que representaban un peligro para sí mismas o para la sociedad, o que eventualmente se encontrarían en una condición de personas sin hogar, incapaces de valerse por sí mismas y sobrevivir, o que estaban bajo el efecto de drogas o cualquier otra cosa que les impedía llevar una vida funcional; se los reunía y se los cuidaba.

Ese fue uno de los efectos, originalmente, del cristianismo en el mundo occidental. Todo eso ha muerto con el tipo de neo-paganismo de nuestro mundo moderno, en alguna noción mal concebida de que es mejor que estas personas vivan en la calle e intenten sobrevivir en medio de todas las drogas y todas las consecuencias de sus pecados y en qué medida la influencia directa o indirecta de Satanás —deberíamos dejarlos allí porque eso es más compasivo— cuando el hecho, es que es menos compasivo; no es compasivo en absoluto. Deberían ser cuidados.

Una de las marcas de una sociedad como la nuestra, que muestra cuán pagana es, es que no nos importan esas personas. Las autoridades no se preocupan por esas personas. Si lo hicieran, las pondrían en una situación donde serían cuidados, donde serían protegidos de sí mismos y de los demás, y donde las influencias que destruyen sus vidas serían mitigadas en cierta medida.

Pero regresando a la pregunta original: ¿Hasta qué punto una persona no convertida está bajo la influencia de Satanás? Y eso debe ser respondido en cada situación individual. En el Nuevo Testamento, recuerdas, había un joven que se arrojaba al fuego porque los demonios lo controlaban. Creo que mucho más de eso es demoníaco de lo que la gente quisiera creer.

Pero también creo que Satanás opera de maneras que no son tan evidentes. De hecho, lo que demuestra eso es cuando Jesús comenzó su ministerio y entró en la sinagoga a enseñar, hubieron momentos en los que los demonios comenzaron a gritarle desde las bocas de las personas en la sinagoga. Esto debió haber sido un impacto para la gente de la sinagoga porque esas personas formaban parte de la comunidad de la sinagoga, y no necesariamente se sabría que estas personas estaban poseídas en cierta medida por Satanás o por demonios. Pero la presencia de Cristo provocó eso, ya que bajo su influencia los demonios dejaron de ocultarse.

Así que creo que es mucho más común de lo que pensamos, y es mucho más común en una parte más refinada de la población de lo que entenderíamos. No es solo las personas sin hogar, las personas adictas a las drogas, las personas que han perdido sus facultades de razonamiento, no es solo esas personas. Satanás opera en todos, incluso en los líderes; él opera en los líderes. Vemos esto, ilustraciones de esto en los profetas del Antiguo Testamento.

Así que creo que tratar de diagnosticar eso es muy difícil porque Satanás es escurridizo y hay mucho engaño. Entonces, la forma en que abordaría eso, es decir que, no importa hasta qué punto estas bajo la influencia de Satanás, ya sea hasta el punto en que haya tomado el control de tus facultades racionales o hasta el punto en que simplemente seas una persona perversa; aunque, parezcas bastante normal por fuera. Hasta el grado en que Satanás te haya dominado, la solución es la misma. Ya sea que estés en la sinagoga y te presentes ante todos los que te rodean como un judío responsable y adorador, o que seas el maníaco de Gadara, cortándote a ti mismo, viviendo en una cueva y privado de cualquier pensamiento racional —la solución es la misma, ¿verdad? La solución es la misma. Lo que necesitaba sucederle a ese asistente de la sinagoga, a ese judío que tenía pretensiones de superioridad moral, era que reconociera su pecado y aceptara, y abrazara a Cristo como Salvador. Y cuando Cristo entró en la vida del maníaco, inmediatamente recuperó la cordura. Inmediatamente,se convirtió en un evangelista del evangelio, como nos indica ese relato.

Entonces, no sé si está en nuestro poder tener la capacidad de diagnosticar a todos, pero creo que lo horrendo, lo horrible de la forma en que se trata a esas personas ahora es que las dejamos, prácticamente las dejamos solas en las calles. Esta es una forma pagana de tratar a las personas que fueron creadas a imagen de Dios y está muy lejos de la compasión que nuestro Señor mostró hacia ese tipo de personas.

Nuevamente, no nos corresponde saber eso. Y no creo que usted quiera… y no creo que quieras estar metiendo en la nariz, tratando de ver si puedes descubrir demonios en las personas. Ahora, otro comentario sobre esto: la enfermedad mental es algo diferente. Si algo está mal en tu cerebro, eso puede ser diagnosticado, eso puede ser leído por ciertas pruebas y evaluaciones, electroencefalograma del cerebro; si tienes un problema cerebral, eso puede ser diagnosticado objetivamente.

Pero de lo que estamos hablando son cosas que, en algunos casos, podrían ser diagnosticadas objetivamente porque son el producto de la adicción a las drogas a largo plazo, lo cual afecta la función del cerebro; no es posible consumir drogas o ser alcohólico sin que se deterioren tus facultades mentales.

Pero nuevamente, el problema no es poder diagnosticar a cada individuo, sino entender que la solución para todos es la misma. Pero desde un punto de vista cultural, desde el punto de vista de la compasión. Cualquier sociedad compasiva, cualquier cultura compasiva, encontraría una manera de reunir a estas personas, de llevarlas a algún nivel de cordura, a algún nivel de salud, a algún nivel de bienestar, y cuidar de ellos como aquellos creados a imagen de Dios; y entonces tendríamos oportunidades para tal vez exponerlos al evangelio.

Solía ser... Recuerdo muchas veces que iba, por ejemplo, al hospital psiquiátrico… al hospital mental en Camarillo. Había un hospital enorme mental en Camarillo; ahora se ha convertido en parte del campus del sistema de la Universidad Estatal de California; lo cerraron. Estaba lleno de cientos y cientos de personas; y había muchos hospitales similares. Y podías ir allí, y podías hablar con esas personas. Yo fui; y me reuní con esas personas; tuve la oportunidad de dar el evangelio a algunas de esas personas. Fui al pabellón mental de UCLA y tuve la oportunidad de dar el evangelio a una joven que había sido dominada por Satanás. Si esta sociedad tuviera alguna compasión por esas personas, las estarían tratando de la manera en que deberían ser tratadas y las colocarían en una situación donde podrían ser cuidadas y donde pudieran ser alcanzadas con el evangelio.

Recuerdo que fui a UCLA una vez, y había una joven que había estado en nuestra iglesia, y la habían puesto en el área mental de UCLA; estaba en una celda acolchada. Ni siquiera sé si eso existe todavía. Solo les dan drogas, lo que los convierte en adictos, lo que hace que terminen en la calle. Ella estaba en una celda acolchada. Y fui a verla. Su nombre era Tommi Jo; nunca lo olvidaré. Y fui al hospital de UCLA, y dije: “Estoy aquí para ver a Tommi Jo”, y dijeron: “No puedes verla”. Dije: “Bueno, soy su pastor”. Dijeron: “No puedes verla; podrías hacerle daño. Ella está en una desesperación profunda”. Dije: “Bueno, ¿dónde está ella?”. “Bueno, está en una habitación especial, una celda acolchada especial”. Dije: “Bueno, no parecería que pudiera hacerle mucho más daño del que ya se le ha hecho; ¿a dónde vas desde ahí?”.

Así que insistí, y entré en esa celda acolchada, y me senté con ella, y la vi a los ojos, y le hablé como a una persona normal, y le pedí que dejara a un lado el juego que había estado jugando, que hacía parecer que ella estaba fuera de control, cuando en realidad no lo estaba, y simplemente hablé con ella. Le hablé de Cristo, le hablé del evangelio. Se calmó por completo. Esta fue una situación totalmente transformadora.

Entonces, sería tan útil si hubiera una manera de cuidar de estas personas para que estas personas pudieran ser alcanzadas con el evangelio. Pero eso, una vez más, tengo que decirlo... parte del juicio de Dios sobre esta nación se muestra en la indiferencia que este país tiene, y esta sociedad tiene, hacia las personas que necesitan cuidados especiales.

Digo, matamos a los bebés, arrojamos a las personas que no pueden funcionar socialmente a la calle, al caño y, después, queremos proteger los derechos de las mujeres para matar a los bebés y los derechos de los sin hogar para vivir en el caño. Esta es la perversión del sistema que tenemos. Así que, de nuevo, creo que gran parte de lo que ves en las vidas de esas personas es la actividad directa de Satanás más de lo que la gente pensaría. ¿Muy bien? Buena pregunta.

AUDIENCIA: Hola, John. Me llamo Andrés.

JOHN: Hola, Andrés.

AUDIENCIA: Y estoy realmente agradecido contigo. Sé que hablo en nombre de mucha gente cuando digo eso.

Así que he escuchado que dices que no sabemos dónde termina la soberanía de Dios y comienza la voluntad libre del hombre, y creo eso. Y también te he escuchado decir que con nuestra naturaleza pecaminosa somos completamente incapaces de aceptar a Cristo, recibir a Cristo, venir a Cristo, y es una obra del Espíritu Santo; también creo eso. Pero luego también está el tema de nuestra culpabilidad, y le decimos a la gente que vaya al cuarto de oración para orar o para convertirse —ya sabes— para aceptar a Cristo. Así que hay una… hay como una paradoja entre —ya sabes— entre, tomamos una decisión, nuestro propio esfuerzo, ya sabes, no contribuimos nada a nuestra salvación, y que todo es obra del Espíritu Santo. Así que solo esa, es esa paradoja.

JOHN: Bueno, sí, rara vez hay un período de preguntas y respuestas en el que no se plantee esa pregunta, así que entiendo eso. Y la forma de entender eso es simplemente acudir a la Palabra de Dios. ¿Muy bien? Y lo que encontramos en la Palabra de Dios es que los pecadores están muertos, son ciegos, son doblemente ciegos, cegados satánicamente, cegados por su condición caída, y no buscan a Dios y no tienen capacidad para buscar a Dios. Entonces, si alguien se convierte, Dios debe buscarlos a ellos. Y por eso hablamos de la regeneración.

La regeneración es lo primero en lo que se llama el ordo salutis. Lo primero en términos de elementos razonables de la salvación. Lo primero que tiene que suceder es que al pecador muerto se le debe dar vida. No puede arrepentirse, no puede creer, a menos de que cobre vida. Así que diríamos que Dios tiene que dar vida, y eso te lleva de regreso a Juan 3, donde Jesús le dice a Nicodemo: “Debes nacer de nuevo”. “Debes nacer de nuevo”.

Esta es una de las porciones de las Escrituras más conocidas, y es donde realmente se responden todas estas preguntas. Y Nicodemo dice: “Bueno, ¿cómo puedo nacer de nuevo?” Y lo que él está haciendo es aceptar la analogía de Jesús. Jesús le está diciendo a Nicodemo, que es un maestro en Israel, un experto en el Antiguo Testamento: “Si quieres entrar en el reino, que es el ámbito de la salvación, debes nacer de nuevo”. Bueno, Nicodemo es lo suficientemente inteligente como para entender el hecho de que no puedes hacer eso. No puedes darte a luz a ti mismo; ese es el punto. La analogía es ineludible. “Debes nacer de nuevo”. Y Nicodemo está diciendo: “Bueno, ¿cómo hago eso? Digo, sigamos con la analogía. ¿Cómo puedo regresar y meterme en el vientre de mi madre y nacer de nuevo?”

Y la forma en que me gusta expresarlo es tan simple: No tuviste nada que ver con tu nacimiento. ¿Verdad? No hiciste ninguna contribución a tu nacimiento; ninguno de nosotros lo hizo, ninguno. ¿Cómo podrías hacer una contribución a tu nacimiento cuando no existías? Y eso es exactamente lo que Jesús está diciendo: No puedes hacer ninguna contribución a tu nacimiento espiritual. Y Nicodemo dice: “Bueno, ¿cómo entro en el reino?” “Debes nacer de nuevo”. “Eso es imposible; no puedes darte a luz a ti mismo. ¿Entonces qué hago?” Y Jesús no le dice: “Bueno, ora esta oración y nacerás de nuevo”, porque eso desafiaría toda la analogía. De hecho, Jesús le dice: “Bueno, el viento sopla, y vemos el viento y lo sentimos y oímos el sonido de él, pero no tenemos control sobre de dónde viene ni a dónde va. Puedes experimentar el viento; no tienes nada que ver con su curso”.

Y luego Él compara eso al Espíritu Santo: “Así es el Espíritu Santo”. Y lo que le dijo a Nicodemo es: “No haces ninguna contribución a tu nacimiento; no haces ninguna contribución a tu nacimiento espiritual. No hiciste ninguna a tu nacimiento físico; no haces ninguna a tu nacimiento espiritual”. Y ese es nuestro Señor, en sus propias palabras, diciendo que, si has nacido de nuevo, es un acto de Dios.

Hablamos de que es monergista, esto es… es la obra de Dios únicamente en el alma. Ahora dices: “Bueno, entonces eso es obviamente verdad. ¿Quiénes son esas personas que nacen del Espíritu? ¿A quién da vida el Espíritu Santo?” Respuesta: a aquellos que fueron elegidos antes de la fundación del mundo, cuyos nombres fueron escritos en el Libro de la Vida del Cordero; aquellos que fueron predestinados para la salvación. No se puede discutir eso, porque es muy claro. Sus nombres fueron escritos en el Libro de la Vida antes de que hubiera cualquier creación, antes de que incluso existieran. Esto es predestinación. Dios eligió a quienes salvaría y, por el poder del Espíritu Santo, en el tiempo y el espacio, los salvó dándoles vida cuando estaban muertos, dándoles vista cuando estaban ciegos. Esa es la parte soberana de ello.

Pero, por otro lado, tienes todos esos llamados en el Nuevo Testamento a arrepentirte, arrepentirte, cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. ¿Cómo se juntan esas dos? Y la respuesta es que no tengo idea. No tengo idea, porque está más allá de la comprensión de mi mente juntar esas dos cosas. Lo que sí sé, es que, si eres salvo, es porque Dios te dio vida; y si estás rechazando el evangelio, es porque pecaminosamente te reusaste a creer. A simple vista, eso parece contradictorio para nuestros cerebros débiles. Pero me gustaría ilustrar el hecho de que solo son contradictorios para nosotros, y eso debería animarnos un poco, porque Dios debería ser mucho más inteligente que nosotros; no deberíamos poder comprender todo.

Pero, déjame darte algunas otras formas de entenderlo. Sí te hago la simple pregunta: ¿Quién escribió el libro de Romanos? —dame una respuesta.

AUDIENCIA: Pablo inspirado por el Espíritu Santo.

JOHN: ¿Pablo escribió el libro de Romanos? ¿Pablo escribió el libro de Romanos? ¿Esa es la respuesta completa?

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AUDIENCIA: Inspirado por el Espíritu Santo.

JOHN: ¿Cada palabra salió del vocabulario de Pablo? Sí. ¿El proceso de pensamiento estaba ocurriendo en la mente de Pablo? Sí. ¿La razón de Pablo estaba involucrada en el desarrollo de eso? Sí. Sin embargo, al mismo tiempo, cada palabra fue inspirada por el Espíritu de Dios. ¿Cómo puede ser todo de Pablo y todo del Espíritu Santo? Es la misma tensión, es la misma tensión. Y si te pregunto acerca de tu salvación, ¿es eterna? Dices: “Sí, es eterna”. ¿Por qué? “Porque se me ha dado seguridad; se me ha dado seguridad eterna”. Ese es un término común. Pero el Nuevo Testamento dice: “Tú vas a alcanzartu salvación final si perseveras en la fe”.

Entonces, ¿es que Dios te sostiene o que perseveras? Y te voy a hacer otra pregunta, esta es simple: ¿Quién vive tu vida cristiana? Esa es una pregunta simple: ¿Quién vive tu vida cristiana? Dices: “Soy yo”. ¿En serio? No creo. Dices: “Bueno, es el Espíritu Santo”. Eso tampoco es adecuado, porque no quiero culparlo por gran parte de lo que sucede en mi vida cristiana. Tienes este… este gran dilema en cada doctrina que existe. Hablas de Cristo. Y escuchaste uno de los bautismos, y el testimonio fue que Jesús es cien por ciento Dios y cien por ciento hombre. En todas partes de la teología que nos conecta con Dios, ese aparente —no una verdadera— pero esa aparente paradoja existe, y no puedes eliminar ninguno de los dos lados. Si eres salvo, sabes que es porque Dios te salvó soberanamente; si estás perdido, es porque te niegas a creer.

Entonces, ¿cómo juntamos esas dos cosas? Le damos a Dios toda la gloria por la salvación y le damos al hombre toda la responsabilidad por el rechazo. No tengo que resolver eso en mi débil mente, pero solo tengo que ser fiel esas dos realidades. Corren paralelas hasta la eternidad y se encontrarán cuando lleguemos al cielo. Pero no debería sorprendernos que haya cosas en el corazón mismo de nuestra relación con el Dios eterno que están más allá de nuestra comprensión, porque simplemente no podemos entender lo que es muy simple para Dios. ¿Muy bien?

AUDIENCIA: Gracias.

JOHN: Matt.

AUDIENCIA: Hola, John, es un gusto conocerte. Mi nombre es Andrés.

JOHN: Hola, Andrés.

AUDIENCIA: Quiero decirte que soy un gran fan de todos tus videos.

JOHN: Hombre, has estado ocupado; hay muchos de esos.

AUDIENCIA: Entonces, mi pregunta es, digamos que alguien está en una isla remota y desierta, muy lejos, y nunca ha oído hablar del evangelio o del nombre de Jesús. ¿Hay alguna forma en que puedan ser salvados y perdonados e ir al cielo?

JOHN: No, no puedes; no puedes recibir la salvación excepto a través de Cristo. No hay salvación en ningún otro nombre, solo en el nombre de Cristo. Esa es la única forma de salvación. Así que la respuesta real a esa pregunta es que, si Dios hubiera determinado salvar a ese hombre de alguna manera aislada, se aseguraría de que el evangelio llegara a él.

No hay salvación, esta es la pregunta que se hace todo el tiempo: ¿Qué pasa con los paganos que nunca han oído? Y ¿qué pasa con las personas que nunca han oído? Y, claro, no se puede decir que nunca han oído, porque Romanos 1 dice que comienzan sin excusa: “Porque lo que es conocido de Dios se manifiesta a su alrededor”. Están viviendo en un mundo creado; están viviendo con mentes racionales, y la racionalidad significa que ves un efecto y vuelves a una causa. Y, entonces, asumirías, solo viendo el mundo que te rodea, algo de la naturaleza divina de Dios, algo del poder de Dios. Y si fueras a vivir al nivel de esa comprensión y tu corazón estuviera abierto a esa comprensión, porque el Espíritu de Dios abrió ese corazón, entonces sería la obra del Espíritu de Dios mediante de la providencia de Dios llevar el evangelio a tu vida para que puedas entender y creer.

Hay algunos que enseñan que, las personas que nunca han oído el evangelio serán salvadas de la misma manera que las personas fueron salvadas antes del evangelio. En otras palabras, la salvación del Antiguo Testamento no dependía de creer en Jesús y su muerte y resurrección, ¿verdad?, porque eso no había sucedido. Entonces hay algunos que quieren decir que las personas hoy en día que no escuchan el evangelio, serán tratadas como creyentes del Antiguo Testamento que creían en general en Dios. Pero, el Nuevo Testamento no lo permite eso, porque en Hechos 17 dice que Dios ha dicho, desde la llegada de Cristo hay un estándar básico, hay un elemento, hay un requisito para la salvación, y es creer en el Señor Jesucristo.

Y eso es lo que el apóstol Pablo estaba diciendo a los filósofos en el Areópago. No les dijo: “Estás bien porque no has escuchado el evangelio y tienes esta noción general sobre Dios”. No. Dios ha ordenado que su Hijo sea el único Salvador; y si no es tu Salvador, Pablo dijo en el Areópago, Él es tu juez. Él es tu juez. Ha ordenado un día en el cual juzgará al mundo con justicia. Entonces, por eso, la Gran Comisión es lo que es: “Ve a todo el mundo y predica el evangelio a toda criatura”. ¿Muy bien?

AUDIENCIA: Gracias.

AUDIENCIA: Hola, soy Caleb. He estado en Grace desde fines de 2008. Y mi pregunta es, en mi último trabajo, tuve varios compañeros de trabajo que afirmaban ser del género opuesto al suyo o algo intermedio. Pero, en cuanto a los pronombres, entiendo que puedo evitarlos tanto como sea posible, lo cual generalmente es del todo. Puedo reformular una oración y no usar ninguno en absoluto. Pero si han cambiado legalmente su nombre, el nombre en su escritorio es un nuevo nombre, y alguien dice algo como: “Oye, ¿a quién pertenece este escritorio?” ¿Es este un momento para tomar una postura?, o... no sé.

JOHN: Bueno, obviamente conoces la verdad de que esa persona, o es o un hombre o una mujer. Es XX o XY, y eso es todo. Hay hombres y mujeres, y eso es todo lo que hay. No hay tal cosa como una persona transgénero. Hay eunucos; hay personas que se castran a sí mismas. Si observas ese asunto y comprendes lo que está sucediendo en el sistema escolar en este momento, conforme tratan de seducir a los niños de edades cinco, seis, siete y ocho años, lo que están haciendo es preparar a los niños para la comunidad homosexual en el futuro. Ese es el lugar más peligroso en el que podrías colocar a un niño.

Pero conocemos la verdad, y es simplemente fundamental decir esto: Lo que tienes que ofrecer a estas personas, por hostiles que sean, es la verdad. Es la verdad. Eso no significa que tengas que ser desagradable al respecto. No significa que tengas que ser confrontativo todo el tiempo. No significa que tengas que comenzar una batalla por los pronombres. Pero, necesitan la verdad. Y cuando estás tan distorsionado que no sabes lo que es obvio —digo, no hay duda al respecto. Puedes ponerle un vestido a un cerdo, pero eso no lo convierte en una señorita. Eso no cambiará nada. Esto es trágico debido al caos y la confusión que esto genera. Esto no existía hace unas décadas atrás, y hoy se está vendiendo a un nivel que probablemente sea tan perjudicial como cualquier otra cosa que pueda pensar para esta generación de jóvenes.

Hace dos días estaba leyendo un artículo sobre un niño de dos años en Inglaterra, un niño de dos años que está haciendo una transición para convertirse en un niño, una niña de dos años. Eso es abuso infantil del tipo más despreciable. Debe ser visto por lo que es. Pero al mismo tiempo, siento compasión por estas personas. Digo, las estadísticas están ahí. Se suicidan más que cualquier otra categoría de personas en nuestra cultura. Se suicidan.

La vida de aislamiento es aterradora. No pueden conectarse con la mayoría de las personas en el mundo. Entonces, lo que  sucede es que están en esclavitud a esta comunidad distorsionada de personas que viven en una mentira abierta; y no puedes salirte con la tuya, no puedes salirte con la tuya. El tiempo y la verdad van de la mano. Vivir en una mentira es totalmente destructivo.

Así que, creo que tienes que verlo así, tal vez no siempre, pero ¿cómo puedo encontrar una manera de hablar la verdad? De decir la verdad. Tal vez le pides ayuda al Señor con eso. Tal vez estableces algún tipo de relación. Y creo que tienes que hacer que la Palabra de Dios sea metida ahí porque la Biblia tiene su propio poder. No es tu argumento. No es decirle a alguien: “Mira, eres hombre o mujer”, porque te van a decir: “Esa es tu opinión”. Así que no debes hacer eso. Debes decir: “La Biblia dice: Dios los creó hombre y mujer”. Y cualquier desviación de eso es una abominación para Dios”. La homosexualidad, la sodomía, era castigada con la muerte porque era una perversión tan seria.

Así que, creo que debes dejar de ser la autoridad. Luego se convierte en un argumento, y ellos piensan que son una autoridad igual a ti. De hecho, tu verdad no significa nada para ellos. Tienes que salir de ambos y recurrir a alguna autoridad. Y te voy a decir esto: Esto no solo es la verdad, sino que viene con poder, viene con poder. Es sorprendente, en el poder del Espíritu Santo, cómo puede derribar ese tipo de engaños. ¿Muy bien? Buena pregunta.

AUDIENCIA: Hola, Pastor John. Mi nombre es Mark.

JOHN: Hola, Mark.

AUDIENCIA: Solo quiero agradecerle por su fidelidad, usted sabe, enseñando la Palabra y, usted sabe, realmente me ha ayudado a crecer en mi fe.

JOHN: Es un placer. Gracias, Mark.

AUDIENCIA: Supongo que mi pregunta es —usted sabe, has estado enseñando sobre el perdón la última vez enseño Efesios capítulo 4, y luego esta mañana Efesios 5. Supongo que mi pregunta es, qué significa ¿Cómo se ve el perdón en acción? ¿Cómo practicas el perdón? Y, en segundo lugar, ¿cómo se ve perdonar a alguien que no está arrepentido? Alguien que no lo siente.

JOHN: Así que empecemos por ahí. Perdonas a las personas, estén o no ahí. No estás perdonándolos condicionalmente, porque perdonas como Dios. Entonces, ¿qué pasa si no lamentas un pecado en particular que has cometido? ¿Qué pasa si no nombras específicamente ese pecado a Dios y te arrepientes de ese pecado específico? ¿Significa que eso que no está perdonado? No, porque todos iríamos al infierno, ¿verdad? No podemos ni siquiera contar los pecados.

Esto no es una transacción que estamos haciendo con Dios. Pero si confieso, ¿los pecados que confieso son los que se perdonan? No, todos son perdonados, todos son perdonados. Y aunque todos están perdonados, no obstante, si no estás lidiando con los pecados en tu vida, aunque estén perdonados en el panorama general, si todavía están ahí, van a interrumpir tu comunión con Dios y afectarán la paz, y el gozo y la utilidad de esa relación.

Así que lo mismo funciona con las personas. Perdonamos de la manera en que Dios perdona; les perdonamos todo, siempre, todo el tiempo, setenta veces siete, incondicionalmente. Los perdonamos. Los perdonamos. ¿Qué significa eso? Eso significa que no guardo enemistad, no guardo rencor, no guardo resentimiento, ni amargura, ni deseo de venganza, ni deseo de que ellos sean afligidos, ni sentido de venganza en absoluto. Si no, qué más bien, los amo en el sentido de que solo les deseo lo mejor.

Así que, comienza con esa actitud en la que te deshaces de cualquier tipo de venganza, y ese perdón es tan liberador. Escribí un libro llamado: “La Libertad y el Poder del Perdón” hace algunos años; y es liberador, es poderoso perdonar, porque te despojas de la amargura; no es un problema. Y tú entras en paz y gozo, y así es como debes vivir.

Pero, hay un segundo elemento en esto. Creo que es importante que si has perdonado a alguien, que ellos lo sepan. Que ellos lo sepan de alguna manera consciente. Y no creo que debe ser condescendiente y decir catorce párrafos sobre lo que te hicieron y luego: “Por cierto, te perdono… Posdata: te perdono”. Así que no debes abordarlo de esa manera. Pero creo que debes comunicar de alguna manera que los has perdonado.

Puedes comunicarlo al mostrándoles afecto, al mostrándoles amor. Puedes comunicarlo dándoles un regalo de algo que tiene valor para ti. Puedes decirles que estás orando por ellos, que los valoras, que esperas que todo esté bien para ellos. Así que creo que lidias con tu propio corazón, y no guardas nada contra esa persona, sin importar cuál haya sido el pecado, sin importar cuál haya sido el error, y luego encuentras alguna manera de comunicar eso a ellos. ¿Muy bien? Bien. Gracias, Mark.

AUDIENCIA: Gracias.

JOHN: ¿Sí?

AUDIENCIA: Me llamo, Eliquel Nuesa, y tengo una pregunta.

JOHN: Muy bien.

AUDIENCIA: Mi pregunta es, ¿hay una manera más fácil para que Jesús pague por nuestros pecados?

JOHN: ¿Había una manera más fácil para que Jesús pagara por nuestros pecados?

AUDIENCIA: Sí.

JOHN: No, porque la paga del pecado —¿conoces ese versículo de la Biblia en Romanos 3?— La paga del pecado ¿es?

AUDIENCIA: Muerte.

JOHN: Muerte, muy bien. Así que el pago por el pecado es la muerte. Así que o nosotros morimos por nuestros pecados, y eso significa que estaríamos en el infierno para siempre, porque tendríamos que pagar por nuestros pecados, y tomaría la eternidad, y, aun así, nunca podríamos pagar la deuda que le debemos a Dios por nuestro pecado, o alguien tiene que morir en nuestro lugar. Pero tiene que haber muerte.

Regresamos al Antiguo Testamento, y Dios presentó retratos de eso para que todos lo entendieran en el sistema de sacrificios, que el sacrificio de animales día tras día y día tras día, sin cesar, no estaba diciendo que el sacrificio de este animal proporciona perdón, sino que el pecado requiere la muerte. Y ese animal nunca resolvía eso; por eso tenías que matarlos una y otra y otra y otra y otra vez.

Y luego todo el sistema sacrificial llega a su punto culminante en la época de Jesús, ¿y qué pasó? Él murió en la cruz, y él era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, por lo que nunca más fue necesario otro sacrificio animal; y para asegurarse de que eso no sucediera, el Señor, recuerdas, rasgó el velo en el Templo y abrió el lugar santísimo para decir que ya no hay más barreras; este es el sacrificio que Dios acepta. Poco después de eso, todo el sistema sacrificial desapareció cuando los romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 d. C.; y no ha habido ningún animal sacrificado en Jerusalén desde ese entonces, porque Cristo fue el sacrificio final. No había otra manera, porque la paga del pecado es muerte.

Las buenas noticias son que Jesús tenía el poder de ocupar nuestro lugar y llevar nuestros pecados, y también de resucitar de entre los muertos, ¿verdad? Así que él venció a la muerte, no solo para sí mismo, sino también para nosotros. ¿Ayuda eso?

AUDIENCIA: Sí. Gracias.

JOHN: Muy bien. Muy bien. Gracias. Gracias.

AUDIENCIA: Hola, mi nombre es Judson Min. Y antes de hacer mi pregunta, me gustaría agradecerle por todas las predicaciones que nos has enseñado.

JOHN: Bueno, gracias.

AUDIENCIA: Me encantan las predicaciones que nos enseñas.

JOHN: Gracias por acercarte y darme un abrazo esta noche, qué maravilloso. Gracias. Bueno, ¿cuál es tu pregunta?

AUDIENCIA: Mi pregunta es: ¿cómo será el cielo cuando vayamos allí?

JOHN: ¿Cómo será el cielo cuando vayamos allí? Bueno, nunca he estado allí, solo tengo un lugar al cual recurrir, y eso es la Escritura. Y puedes leer Apocalipsis 21 y 22 —ya sabes, al final de la Biblia— y ese es el mejor folleto sobre el cielo. Si quieres un folleto de viaje sobre el cielo, es Apocalipsis 21 y Apocalipsis 22. Y lo que sabemos es esto: el cielo final será… Así es llamado por Isaías y, claro, en el Nuevo Testamento, en el libro de Apocalipsis, los cielos y la tierra nueva.

Entonces, lo que va a pasar es esto: el universo que conocemos, hasta el espacio exterior, todo el universo y todo lo que hay en él, se va a desintegrar. Literalmente, va a dejar de existir. Pedro dice que se implosionará. La construcción atómica del universo convertirá literalmente todo el universo en una bomba atómica, y se destruirá a sí mismo, y dejará de existir; y en su lugar vendrá un nuevo cielo y una nueva tierra, y va a ser diferente... sin pecado, sin tristeza, sin dolor, sin muerte, y todas esas cosas que se describen en Apocalipsis.

Entonces habrá un nuevo cielo y una nueva tierra, y habrá una ciudad capital llamada la nueva Jerusalén, y esa ciudad capital es descrita en el libro de Apocalipsis; es una ciudad en forma de cubo. Tiene puertas, y cada puerta es una perla enorme. Tiene piedras de cimiento hechas de joyas hermosas. Tiene calles de oro transparente. No tiene electricidad porque no necesita luces, porque el Cordero es la luz de ella. Y en medio de ella, el Cordero irradia su luz, y atraviesa las joyas y el oro transparente, e ilumina todo el nuevo cielo y la nueva tierra. Va más allá de nosotros; y por eso la Biblia dice: “Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni ha subido en el corazón del hombre las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”.

No podemos saber cómo es el cielo, excepto lo que el Señor nos ha dicho. Y él trató de explicarlo en Apocalipsis 21 y 22, pero es bastante desconcertante, realmente. Pero aquí está la muy buena noticia, que es muy buena: cuando vas allí, no hay tiempo. No hay tiempo, ¿verdad? No hay tiempo. Sabes cómo va tu vida con el tiempo: te levantas por la mañana, tu mamá te hace el desayuno, luego tienes que ir a la escuela y la vida continúa en horas y días.

No hay tiempo en el cielo. Entonces, ¿qué es el cielo? Es un momento eterno, un momento eterno sin sentido del tiempo. No hay pasado, no hay presente, no hay futuro. Así que lo ves de esta manera, porque si piensas en el cielo, creo que especialmente los niños piensan en el cielo y piensan, ¿qué voy a hacer todo el tiempo? ¿Tienen una pelota de baloncesto y una canasta o algo así que pueda hacer allá arriba? ¿Tienen una patineta? ¿Qué voy a hacer allá arriba? ¿Puedo ver dibujos animados en el cielo? ¿Qué voy a hacer conmigo mismo? Y lo que tienes que entender es que el cielo no tiene sentido del tiempo. Este es un momento eterno que nunca comienza, nunca fluye y nunca termina, y será un momento de satisfacción, gozo, paz inefable e incomprensible. Si pudieras crear el día más maravilloso de toda tu vida y luego multiplicarlo diez mil veces por diez mil y decir: “Quiero vivir ese momento para siempre”, eso es el cielo. ¿Eso ayuda?

AUDIENCIA: Gracias.

JOHN: ¿Sí?

AUDIENCIA: Hola, me llamo Gabby.

JOHN: Hola, Gabby.

AUDIENCIA: Hola. También quiero agradecerle por tu compromiso con la Palabra de Dios. Ha sido una bendición tan grande estar viniendo aquí. Mi esposo y yo hemos estado asistiendo aquí durante, creo, ahora diez años. Todos nuestros hijos han nacido aquí y ha sido increíble. Así que gracias.

JOHN: Gracias, Gabby.

AUDIENCIA: Entonces, has estado hablando, obviamente, mucho sobre el perdón; y en un esfuerzo por entender mejor el perdón, quería hacer esta pregunta. Sé que no se supone que se mencione un pecado pasado, ya sabes, de un amigo o algo así; y una vez que los has perdonado, eso es todo, no lo menciones más. Pero ¿es apropiado en un punto mencionarlo si esa persona pregunta por qué no confía usted en ellos para algo que ya has discernido, en cierta manera, que ese no es su talento? Por ejemplo, digamos, digamos que no son tan buenos con los niños, ya sabes, y usted simplemente...

JOHN: Bien. Yo diría esto. Dios no se acuerda más de nuestros pecados en el sentido de que no los tiene en cuenta en nuestra contra. Pero ¿cuántas veces en el Antiguo Testamento le dijo Dios a Israel que recordara, que recordara, que recordara? Parte de tu santificación es recordar lo suficiente para evitar el mismo pecado. Hay razones para que nosotros no guardemos el pecado contra alguien en ese sentido. Pero en el sentido de cultivar una relación con alguien, si es instructivo para ellos recordarles de algún pecado pasado que tuvo un efecto negativo, creo que eso es muy instructivo. Creo que puede ser muy, muy útil.

Sé que se nos dice que olvidemos las cosas que están atrás y sigamos adelante hacia la meta, pero al mismo tiempo... hay una ilustración de esto que leí hace muchos, muchos años atrás. Había un niño pequeño que le pedía a su papá que entendiera el perdón, y su papá estaba tratando de pensar en una forma de comunicarle eso al niño. Así que vivían en una granja, y un día llevaron al niño al granero, y él dijo: “Tengo algunos clavos, y quiero que veas estos clavos como pecado”, y los clavó en la puerta del granero, y clavó varios en la puerta del granero. Y él dijo: “Esto es lo que hace el pecado; se incrusta en tu vida”. Y luego dijo: “Cuando Cristo entra, viene a tu vida, todo eso es perdonado”, y comenzó a sacar todos los clavos. Y su hijo pequeño lo vio y dijo: “Papá, las cicatrices todavía están ahí”. Eso es instructivo, ¿verdad? Eso es instructivo. Debes hacer que las personas no olviden las heridas que el pecado les infligió. Pero eso es muy diferente a que tú lleves rencor. ¿Ayuda eso?

AUDIENCIA: Sí.

JOHN: Bien.

AUDIENCIA: Gracias.

AUDIENCIA: Hola, Pastor John. Me llamo Sarah, y solo me preguntaba, a la luz de que, usted sabe, en Estados Unidos solía ser una cultura cristiana; como muchos cristianos están cayendo, y muchos otros países tampoco son muy cristianos. Solo a la luz del regreso de Cristo, sé que no lo sabemos, pero usted sabe, escucha a la gente decir: “Creo que Él va a regresar muy pronto”. ¿Cómo ve usted, todo lo que está sucediendo en el mundo y el regreso de Cristo y la profecía?

JOHN: Bueno, nada, nada necesita suceder antes del rapto de la iglesia; este es un evento sin señales. Todo, diría yo, todo se une en la tribulación. La tribulación es el libro de Apocalipsis, capítulos 6 al 19, y tiene muchas características de ese período de tiempo que viene después del rapto. El Señor saca a la iglesia; luego todas estas cosas suceden en el mundo. Y muchas de esas cosas, ni siquiera son una exageración.

Por ejemplo, no puedes comprar ni vender a menos que tengas una marca en tu frente o en tu mano. Y ahora, incluso hoy día, en este momento, mientras conforme hablo, puedes tener un chip incrustado en tu mano, mediante el cual, tomaría el lugar de una tarjeta de crédito. Nos estamos dirigiendo hacia una ciudad sin efectivo donde, no quieren que compres algo. Si no quieren que compres algo, no podrás comprar nada. Te van a cerrar; te cancelarán por completo. Solía ser algo extraño pensar en eso: ¿Cómo podrías no comprar ni vender si no tenías un número? Bueno, primero, las tarjetas de crédito. Pero eso es aún más extraño, cuando la Biblia dice que es algo incrustado en tu persona, y ya están en ese punto. Hay otras marcas de la cultura y la sociedad en el tiempo de la tribulación en Mateo 24: guerras, rumores de guerras, muchas cosas que están sucediendo. Así que no creo que haya nada que tenga que suceder antes del rapto de la iglesia, el cual es el próximo evento; y podría suceder en cualquier momento, porque todo lo que tendría que pasar más allá de eso podría pasar.

Por ejemplo, cuando el libro de Apocalipsis dice que un tercio de la tierra morirá, la gente solía preguntarme: “¿Cómo podría suceder eso? ¿Quién podría destruir un tercio de la tierra? ¿Podría morir un cuarto de la tierra?” Ahora tenemos la química para matar a masas de personas. Tenemos esa química; tenemos ese tipo de armas. No es probable que las armas atómicas maten un tercio o un cuarto de la tierra, pero la combinación adecuada de mezclas de venenos liberados en una sociedad ciertamente podría hacerlo.

Digo, no hay nada en el libro de Apocalipsis que parezca una exageración más allá de lo que es bastante obvio en el horizonte. Así que, no voy a aventurarme a hacer una suposición, pero creo que debemos asegurarnos de que nos mantengamos ocupados para el Rey y el reino hasta que eso suceda. No necesitas ponerte tu pijama y subirte al techo; eso no va a ayudar. Necesitas seguir haciendo lo que estás haciendo. Y cuando suceda, sucederá; y todo está en el tiempo del Señor. Pero está más cerca de lo que ha estado. Y yo estoy esperando el Rapto. Preferiría irme en el Rapto que en un ataúd de pino. Así que, si sucede pronto, estaré contento. ¿Verdad?

AUDIENCIA: Hola, Pastor John. Soy Chuck.

JOHN: Hola, Chuck.

AUDIENCIA: Recientemente, fui salvo, el 16 de enero, cuando predicó usted sobre cómo algunas personas eran así y luego dejaron de pecar básicamente, o se arrepintieron. Y ahora he tenido muchos amigos paganos que ya no me entienden por qué estoy tratando de compartirles el evangelio; y cada vez que les hablo, se burlan de Dios frente a mí o ya no quieren hablar conmigo, y estos son amigos paganos que he tenido durante años. Y gracias a Dios tengo la iglesia como mi nueva familia. Muchas gracias, a todos ustedes, por eso. Gracias, gracias. Pero al mismo tiempo, estoy perdiendo a todos mis amigos paganos, y todavía quiero amarlos. Y a la luz de lo que dijo usted esta mañana sobre: “Ellos sabrán que somos cristianos por nuestro amor”, ¿cómo puedo comunicar eficazmente el evangelio de una manera amorosa a mis amigos paganos, para que lo puedan escuchar o aceptar?

JOHN: Bueno, puedes hacerlo de una manera amorosa, pero no puedes hacer que ellos lo acepten. Así que creo que todos ustedes tienen que entender, que esta cultura en particular tiene tolerancia cero hacia el evangelio, tolerancia cero hacia el Dios de la Biblia. Digo, literalmente, la mayor amenaza para nuestra cultura, para nuestra sociedad, desde Washington hasta todo el sistema educativo, incluso en el ejército y cualquier otra parte de la estructura social de nuestra sociedad, la mayor amenaza para todo lo que esta cultura es, es la Escritura, porque los acusa en cada nivel.

Tienes a personas que están promoviendo lo que Dios dice que merece la pena de muerte. Así que este es el tipo de hostilidad que no debería sorprenderte, porque es exactamente la forma en que trataron a Jesús. Y seguramente estarías de acuerdo en que el evangelista más efectivo que jamás haya caminado sobre la tierra fue el Señor Jesús, y lo mataron a Él. Así que no vas a encontrar una manera de transmitir el mensaje a personas pecadoras y hostiles cuando la cultura ha afirmado la legitimidad de esa hostilidad.

Entonces, nuevamente, se siente un poco como Isaías, donde el Señor dice: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” En Isaías 6, e Isaías dice: “Heme aquí, Señor, envíame a mí” Y luego el Señor le dijo: “Muy bien, te voy a enviar, y nadie te va a escuchar; nadie te va a oír. Van a tener oídos, pero no oirán. Van a endurecer sus corazones; te rechazarán”. E Isaías dice: “Bueno, ¿por cuánto tiempo hago eso?” Y el Señor le dice en esa visión: “Hasta que no quede nadie, hasta que no quede nadie”. Y luego termina ese sexto capítulo en el versículo 13, al decir: “Hay una simiente santa. Hay un grupo escogido al que Dios usará para alcanzarlos”.

Así que tienes que ver el evangelismo no en términos de resultados, sino en términos de fidelidad. Y nuevamente, esto es lo que estábamos diciendo antes cuando surgió la pregunta sobre los pronombres y todo eso. Ellos necesitan la verdad. Darles la verdad es lo más amoroso que puedes hacer. Mataron a todos los profetas en Israel que hicieron eso. Mataron a Jesús, luego mataron a los apóstoles, luego martirizaron a la primera iglesia, luego martirizaron a los Reformadores, y luego expulsaron a los Puritanos de la ciudad. Digo, esta es la operación estándar para las personas que odian a Dios. Y una de las tragedias reales hoy en día, es el hecho de que las iglesias, por alguna razón diabólica, han decidido que quieren ser populares entre las personas que odian a Dios. ¿Qué es eso? Eso es una fórmula para el compromiso de proporciones épicas. Si estás tratando de ser popular entre las personas que odian a Dios, nunca podrías llegar a la verdad, porque la verdad provocaría ese odio.

Así que, vas a tener que enfrentarte a eso. Es suficiente con que el Señor espere que proclamemos su verdad con amor, hablemos la verdad con amor, compasión y misericordia, y demostremos amor hacia las personas. Pero no hay forma de evitar la hostilidad del reino de las tinieblas cuando hablas la verdad. No puedes evitarlo ¿Muy bien?

AUDIENCIA: Gracias.

JOHN: Buena pregunta.

MODERADOR: Esta es la última, Pastor John, la última.

JOHN: ¿Esta es la última?

MODERADOR: Sí.

JOHN: ¿Y qué pasa con todos los escogidos por acá? Hombre, lo siento.

MODERADOR: Nos disculpamos. Pero él regresa a Alemania el jueves, así que lo dejé ir.

AUDIENCIA: Está bien, sí. Gracias por permitirnos hacerte esta pregunta. Hola, John.

JOHN: Hola.

AUDIENCIA: Mi nombre es Benedicto. Como ya dijo, estoy visitando desde Alemania, disfruté hoy con usted aquí. Gracias, primero que nada, quiero agradecer a Dios por tu ministerio, por tus sermones. A través de ti he aprendido más y más sobre la predicación expositiva y realmente me encanta. Y como tenía un trasfondo en la iglesia pentecostal, debo decir que por la gracia de Dios encontré una nueva iglesia cerca de aquí con predicación expositiva. Sí.

JOHN: Maravilloso.

AUDIENCIA: Y estoy agradecido por todos tus sermones que pude escuchar en mi camino al trabajo, y sí, aprendí mucho. Gracias.

JOHN: Gracias.

AUDIENCIA: Mi pregunta va en la misma dirección. Después de estar en el ministerio usted, y predicar, enseñar durante más de medio siglo, mi pregunta es: si ve hacia atrás en todo lo que has experimentado en tu caminar con Cristo y en el ministerio, si pudiera comenzar de nuevo, como yo u otro adulto, ¿cuál sería tu consejo para los jóvenes adultos?

JOHN: Bueno, sí, me estás haciendo retroceder y pensar como pienso ahora cuando tenía 20 años, y no pensaba de la misma manera que ahora cuando tenía 20 años. Así que, sabía lo que sabía, como un joven de 20, 21 o 22 años. Cuando salí de la escuela, salí del seminario y luego vine a Grace en mis veintes. Sabía lo que sabía en ese entonces. Me gustaría que en ese entonces hubiera sabido lo que sé ahora.

AUDIENCIA: Exactamente. ¿Cuáles son tus consejos?

JOHN: Y eso habría evitado muchas cosas, por eso nos va bien en la iglesia, escucha atentamente esto, ser enseñados por hombres mayores. Hay una tendencia en la iglesia de que jóvenes emprendedores y que hablan de manera elocuente, comiencen iglesias, que tienen muy poca experiencia en la vida y crecimiento en el conocimiento de Dios y su Palabra. Pero no había forma de que a los 21 años supiera lo que sé ahora.

Así que te voy a decir por lo que estoy agradecido: que el Señor me guardó de grandes pecados. Digo, eso es el Salmo 19. La Palabra del Señor me guardó de grandes pecados que habrían afectado por completo mi vida y mi ministerio en días en los que no tenía la fuerza espiritual y el apoyo y aliento espiritual que tengo ahora. Y por eso creo que lo que Pablo le dijo a Timoteo es muy importante: debes cuidar tu vida. Guarda tu vida. Ten cuidado de tu vida. Puedes tener una teología correcta, pero puedes cancelar cualquier oportunidad de proclamar esa teología si tu vida no está en orden.

Así que el mensaje para los jóvenes es: comprende la Palabra de Dios, crece en el conocimiento de la Palabra de Dios, pero el crecimiento en santidad, en la piedad, en amor a Cristo es lo más importante. Y he descubierto a lo largo de medio siglo que lo que más contribuye a eso es una preocupación personal por Jesucristo mismo. Por eso pasé tantos años enseñando los evangelios, porque cada versículo es de Cristo. Todos esos 25 años predicando a lo largo de Mateo, Marcos, Lucas —quizás incluso 30 años— Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y luego escribiendo comentarios sobre Mateo, Marcos, Lucas y Juan, llegando a conocer tan bien a la persona de Cristo que tu corazón está cautivado por Él.

Cuando alguien me pidió hace varios años que escribiera un libro sobre mi versículo favorito, en ese momento dije 2 Corintios 3:18: “Conforme contemplamos la gloria del Señor, somos transformados a su imagen de un nivel de gloria a otro por el Espíritu Santo”. Así que es, conforme te enfocas en la persona de Jesucristo, que eres transformado a su imagen. Esa es la obra del Espíritu. Así que les digo a los jóvenes que es maravilloso preocuparse por la verdad, la doctrina y la teología, pero necesitan estar absortos en la gloria de Cristo, porque Él es lo que los Reformadores solían llamar “la visión beatífica”. Esto es, cuando ves la belleza de la gloria de Dios resplandeciendo en el rostro de Jesucristo. Y en esa visión, tus afectos por Cristo, tu amor por Cristo, tu devoción a Cristo, toman un lugar dominante en tu vida, y eso te protege de pecados que te descalifican.

AUDIENCIA: Muy bien, gracias.

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